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Astrología, Signos

Dinamismos, la división por 4

Los signos son solo doce
con sus actuares distintos
los llamamos dinamismos
y el que sabe los conoce:
mutable el que desvanece
lo que el fijo construyó
y el cardinal comenzó
rotando todo otra vez
y con total nitidez
de nuevo todo fluyó.

(Extraído del material del curso Astrología Elemental)

Analizar es dividir, separar en partes buscando entender el todo, es lo que hacemos cuando un fenómeno nos parece inabarcable a la simple observación o cuando buscamos un conocimiento más profundo de su naturaleza. Sin embargo, se debe siempre recordar el axioma aristotélico:

El todo es mayor que la suma de las partes.

Culturas tan distantes como la caldea y la inca coincidieron en dividir el recorrido del astro solar por el firmamento en doce estaciones. La forma en que llegaron a esta conclusión será siempre un misterio para nosotros, sin embargo, la geometría sagrada de la flor de la vida nos da pistas para entenderlo, ya que al realizar las circunferencias tendremos siempre diseños basados en el número seis, acorde al sistema sexagesimal (de base sesenta), con el que hoy dividimos el círculo en 360 grados. Desde nuestro entendimiento actual, hay cosas que podemos observar como evidentes, si observamos un objeto como forma unitaria y luego lo dividimos, tendremos dos partes y si lo volvemos a dividir tendremos cuatro, de la misma forma, doce dividido en tres, genera cuatro grupos de tres elementos cada uno.

Cualquier revisión de la historia del pensamiento humano encontrará triunviratos simbólicamente significativos: las Moiras, Furias o Gorgonas, la santa trinidad, los componentes de la consciencia psicoanalítica, las fases dialécticas, etc. La observación de la realidad desde un código binario, nos permite determinar pertenencia, diferenciar sistema de entorno, generando un estado de equilibrio, representado por la vesica piscis, pero para poner en movimiento el sistema es necesario un tercer punto, el hijo de la trinidad.

Llamamos cardinales a los signos que coinciden con los cuatro principales puntos de la órbita solar, los solsticios y equinoccios. Así es como, para el hemisferio Sur, el punto cero del signo de Aries marca el equinoccio de otoño, Cáncer el solsticio de Invierno, Libra el equinoccio de primavera y Capricornio el solsticio de Verano. La denominación de cardinalidad, se relaciona con los cuatro puntos cardinales que coinciden con estos signos para el equinoccio de primavera.

Tras cada uno de los signos cardinales le sigue uno fijo: Tauro, Leo, Escorpio y Acuario y cerrando el ciclo de cada cuadrante está uno de los signos mutables: Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis que marcan el fin de cada una de las estaciones del año. De esta forma se conforman los cuadrantes como dinámicas que se inician con un signo cardinal que da el carácter del ciclo, seguido de un signo fijo que lo lleva a su apogeo, para ser finalmente disuelto por el mutable que lo cierra.

En la actualidad podemos entender esta concatenación dinámica como un proceso evolutivo. La evolución es un proceso que se da en tres fases: mutación, selección de la mutación y mantención de la mutación. Tomemos como ejemplo el oso adolescente que en la confusión de su primera explosión hormonal se cruza con la hermana osa, dando como resultado un osito albino. Si esta historia es contada en el bosque, el oso blanco padecerá las consecuencias de su falta de pigmentación que lo hará más fácil de detectar para las presas, sin embargo la misma mutación, de darse en el polo norte, servirá de camuflaje permitiéndole prosperar y transmitir la mutación generacionalmente, dando origen a los osos polares.

Desde esta posición de observación, los signos mutables representan la etapa en que se producen las mutaciones, los cambios no pronosticados, aquello que no debiese ocurrir, abriendo nuevas opciones respecto al signo fijo precedente, disolviéndolo. De este estado de cosas es de donde los signos cardinales seleccionan la variación y la hacen prosperar llegando a estabilizarse en el signo fijo sucedente. Siguiendo este programa podemos observar la rueda zodiacal como un flujo de transformaciones evolutivas, de la misma forma que se desarrolla nuestra conciencia y la historia de la humanidad.

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