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Astrología, Sol, Luna

Luminares: Guías de la experiencia

Tenemos dos luminares
gobiernan de noche y día,
de nuestra vida son guía
y guardianes tutelares.
Acción y emoción vitales
son dos que también son una,
orientan nuestra fortuna,
los dos una sola esencia
definen nuestra conciencia
son el Sol junto a la Luna.

(Extraído del material del curso Astrología Elemental)

El Sol y la Luna representan respectivamente las dos caras de nuestra consciencia en la observación la experiencia presente: acción y emoción.

“En el momento presente tengo la experiencia de hacer lo que estoy haciendo y sentir lo que estoy sintiendo”, esta fórmula resume la única verdad incuestionable a la cuál podemos acceder. Por ejemplo, no puedes negar que ahora estás leyendo estas palabras y que, al mismo tiempo, estás experimentando un determinado tono emocional. Quizás después te des cuenta de que en realidad soñabas que estabas despierto leyéndolas o que las atribuyas a alucinaciones producidas por los psicodélicos que consumiste anoche, sin embargo estas explicaciones ocurrirán siempre después, en un momento desacoplado espacial y temporalmente del actual, en el cual las lees.

Al reflexionar sobre el fenómeno de la propia experiencia nos encontramos que permanentemente estamos en la acción, en el verbo, siempre estamos haciendo algo, incluso dormir es un verbo. Cómo otros mamíferos, los humanos realizamos la mayor parte de nuestras acciones durante el día, es decir, durante el lapso en que la rotación del planeta Tierra nos dispone ante el Sol y desde antiguo observamos que otros seres vivos tienen el mismo comportamiento, como el fototropismo de las plantas que abren sus pétalos y se giran para seguirlo a medida que surca el cielo.

Pero la acción humana nunca es vacía o mecánica, siempre va ligada a una emoción. La emocionalidad es parte integrante de lo que describimos como nuestro Ser, a pesar de que no la podamos tocar ni ver. Es esta imposibilidad de acceder a ella lo que la liga con la noche y consecuentemente con la Luna, ya que en la oscuridad nocturna nuestra capacidad de ver se ve reducida y quedamos imposibilitados para la caza o el cultivo, por ello debíamos refugiarnos en cavernas y encender la hoguera en torno a las cuales se reunía la tribu.

Todos somos seres de luz, no porque estemos dotados de algún tipo de consciencia superior o conexión divina, sino porque nuestras posibilidades de acción están determinadas por la presencia o ausencia de luz, incluso hoy, cuando no nos queda nada por hacer o nuestro cuerpo pide descanso, apagamos la luz para dormir. Expresiones populares como “trabajar de sol a sol” o el que se relacione a los inadaptados sociales con la noche siguen haciendo referencia a esta relación.

El ciclo solar determina las épocas de cultivo y cosecha, así como cuales frutos se encuentran a nuestra disposición en cada estación, además de las migraciones de los animales que nos servían de alimento, determinando con ello los períodos de caza. De estos ciclos de actividad social viene la diferenciación de las distintas etapas visibles del recorrido del Sol, que lentamente (menos de un grado por día) se mueve de una constelación a la siguiente. Para dividir y denominar a cada etapa de su viaje se usaron las lunas llenas, es decir las oposiciones que se producen entre ambos luminares, con lo que pudieron observar que tras doce lunaciones, el Sol volvía a su constelación de origen, esta es la base de los doce signos de la rueda zodiacal.

Esta semántica, es decir esta estructura de significados para procesar simbólicamente a los luminares, nos permite observar al Sol y la Luna como los principales referentes para interpretar una carta natal, ya que nos permiten describir los dos elementos constitutivos de nuestra experiencia humana: acción y emoción.

Al enfrentarnos ante cualquier carta natal, debemos poner nuestra atención primera en la disposición de los luminares, ya que ellos son los ejes de referencia para parametrizar el sistema descriptivo, a partir del cual construimos la estructura narrativa de nuestra interpretación.

 

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