Create a Joomla website with Joomla Templates. These Joomla Themes are reviewed and tested for optimal performance. High Quality, Premium Joomla Templates for Your Site

Magia

Ciencia para Magos: Qué es la Ciencia

El mundo de lo espiritual está plagado de científicos decimonónicos que jamás pisaron un laboratorio ni leyeron un paper. Según estos personajes la ciencia no es más que un conjunto de reglas simples y creen que cualquier cosa que las cumpla, como en un videojuego, logra inmediatamente el estatus científico y es, en consecuencia, verdad absoluta.

Originalmente solo había conocimiento, era un tiempo en que los científicos eran a la vez artistas, filósofos, médicos y alquimistas. En aquellos días, la población humana era reducida y por tanto eran menos los que podían acceder a la formación para el cultivo de las ciencias y las artes. El astrónomo que medía el movimiento de los planetas y el astrólogo que los interpretaba eran la misma persona, así que era imposible entenderlas como cosas separadas.

Pero el tiempo ha pasado, la humanidad se ha reproducido y con ello el mundo ha cambiado. Gracias a la imprenta la información aumentó su tasa de difusión, haciendo cada vez menos probable leerlo todo, pero también desembocando en el desarrollo del conocimiento y la multiplicación de sus cultores. Así se dieron las condiciones de emergencia de la especialización, es decir, la parcelación del saber.

La primera frontera que se trazó sobre el mapa político del conocimiento fue la división entre el estudio del más allá y el estudio del más acá. Ambas son experiencias de naturaleza diametralmente distinta, mientras la última es perceptible directa o indirectamente, el estudio del más allá, por antonomasia invisible, será por su propia concepción tema de permanente reflexión.

Ciencia quiere decir dividir, pues opera analíticamente generando cortes en la realidad que circunscribien su objeto de estudio al mundo de las preguntas que tienen respuesta, pues refieren a cosas que se pueden nombrar y señalar, mientras los que nos quedamos al otro lado de la distinción (ciencia/no-ciencia), tenemos infinidad de nombres para hablar del más allá y no tenemos ninguno, pues es el mundo de las preguntas sin respuesta, de las cosas a las que nos podemos referir, pero no podemos señalar. Un fenómeno interesante a este respecto es que en las mallas académicas de las carreras que enseñan las ciencias “duras”, no tienen ramos de metodología, a pesar de que muchos siguen afirmando que la posesión de un método estructurado de generación de conocimiento es requisito científico y que toda disciplina que cuente con un método propio tiene un punto a su favor para convertirse en ciencia, pero ¿hay acaso alguna práctica humana que no tenga su propio método?.

La cuestión sobre cuáles son las reglas que determinan la reproducción de la verdad científica, emerge cuando el aumento de la población y la revolución industrial empezaron a generar fenómenos para los que la estructura política de las naciones no podía dar respuesta satisfactoria, por lo que se buscó una forma científica de abordarlos, dando origen a las ciencias sociales, quienes tuvieron que develar las estructuras latentes de la ciencia con el fin de aplicarlos en la complejidad del mundo social.

A partir de esta descripción de la deriva epistemológica, podemos poner en contexto nuestra observación del fenómeno del sistema ciencia. Sin embargo, debemos considerar una cuestión ineludible: cada uno de nosotros observa al mundo, pero no podemos observarnos a nosotros mismos observando al mundo. Por ello no podemos usar la propia ciencia para describirla, sino que debemos adoptar la posición de observación de segundo orden que ofrece la el programa sistémico.

Cuando hablamos de la ciencia hacemos referencia a un sistema social, es decir a una dinámica estructural de comunicaciones diferenciada funcionalmente que asegura la reproducción de la verdad científica, cuyo medio de reproducción son las publicaciones científicas reconocidas.

Toda investigación científica se basa en los resultados de sus predecesoras, las cuales solo son consideradas válidas si están en una publicación especializada, las que deben ser citadas expresamente según normas preestablecidas. Un descubrimiento que no es publicado en un medio reconocido, no forma parte del sistema ciencia, no puede ser citado, sin importar que tenga una excelente metodología, por lo tanto no forma parte de la cadena de reproducción de la verdad científica. Por ello es que todo científico que desee llevar a cabo investigaciones o acceder a un posgrado de especialización debe contar con publicaciones indexadas. El siguiente grafiti lo encontré en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile: “Publica o perece”.

Ni la Magia ni la astrología cumplen con la descripción anterior, si bien también son sistemas sociales diferenciados, su funcionalidad es distinta, no se reproducen a través de publicaciones indexadas, el ultraelemento que la estructura como sistema no es la verdad científica, pero por sobre todo, la dinámica estructural de comunicaciones que asegura la reproducción de la Magia es independiente del sistema científico.

Cuando la ciencia observa los fenómenos que observa la Magia o la astrología, los tacha de fraude o ignorancia y desde la otra trinchera, cuando la Magia observa los fenómenos que son objeto de la ciencia los transforma en cosas que no son ciencia. Por ejemplo, el legado del Doctor Humberto Maturana a la biología es innegable, sin embargo sus últimos libros, en el marco de la Escuela Matríztica, no solo están fuera de la ciencia y no pueden ser citados, además desde el mundo científico se critican estos textos por desvirtuar el trabajo de laboratorio.

Imprimir