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Magia

Corrigiendo A Mr. Crowley - Parte 1

NO ES CIENCIA, NO ES ARTE, ES MAGIA.

“(La Magia) es la ciencia y el arte que estudia los cambios según la voluntad”

Aliester Crowley

En los albores de la civilización, cuando la humanidad estaba compuesta de pequeñas tribus aisladas, las funciones sociales estaban concentradas, no existía la diferenciación que observamos en la actualidad, no es que un solo miembro de la tribu fuera el mago, el curandero, el científico y el artista, es que todo eso era una sola cosa.
Con el desarrollo y crecimiento de los grupos humanos, el sistema social se fue especializando funcionalmente a partir de la observación de diferencias. Al observar algo que antes era uno y ahora son dos cosas distinta, se requiere una estructura social capaz de procesar esta nueva configuración de la realidad, por lo que la especialización de sistemas funcionales dentro del sistema social es un logro evolutivo que tiene como condición de emergencia observar a la economía, la política, la religión, la medicina, la ciencia, el arte y la magia como cosas distintas entre sí, acopladas estructuralmente entre ellas, pero diferentes.

Podemos rebatir con el argumento de que en realidad todo es lo mismo, a nivel de las partículas subatómicas todo es uno, somos una sola consciencia colectiva, todos somos parte del gran ser divino, etc. todas posibilidades válidas, sin embargo la verdad última de que “todo es uno” me deja atado de manos, es un callejón sin salida, no resulta explicativo cuando buscamos entender qué es la Magia.

La ciencia mágica

Ostentar el grado de ciencia posiciona a cualquier práctica humana en un podio de prestigio, ya que en la actualidad se le atribuye a la palabra de la ciencia la verdad definitiva. Es posible que en la antigüedad las ciencias y las artes ocupasen el mismo escalafón, pero hoy en día la ciencia ocupa un lugar protagónico en la forma en que procesamos la fenomenología de la realidad.

No resulta extraño que durante los últimos siglos podamos observar intentos de dar a la Magia aires de estatus científico, se habla de terapias cuánticas, los conceptos de magnetismo y energía son manoseados a diario en las conversaciones esotéricas, las teorías psicológicas se utilizan como razón de efectividad de la magia del caos, etc. Si asomamos la cabeza, veremos que en la trinchera de enfrente cierran filas en contra nuestra, pero hagamos el ejercicio de construir una “ciencia mágica”.

Necesitamos un objeto de estudio, una porción de la realidad que podamos diferenciar del resto, la que serían los “cambios según la voluntad”, es decir, la observación de una variación de estado en un objeto asociada a un objetivo impuesto por un sujeto. El problema de esta delimitación del objeto de estudio de la Magia, como rama de la ciencia, radica en su abstracción, es demasiado amplia. Yo me he propuesto escribir este artículo y lo he logrado ¿hice Magia? Mi hermana quiere tener un huerto ¿es bruja? Todo proceso de investigación científica se fija objetivos que espera lograr en la experimentación ¿la biología es Magia? Claramente no, como todos los demás conceptos, la Magia es operacional en nuestro procesamiento de la realidad porque se distingue de todo lo demás.


Podemos aducir que la Magia tiene una metodología propia. Tengamos en claro algo, la ciencia busca la verdad, nada más, la tecnología es la que se preocupa de resolver problemas concretos usando el conocimiento científico. Solo calificarían como método científico los rituales de invocación y evocación u otros medios de obtención de saber o respuestas, incluso las mancias. Entonces, si estudiamos los cambios según la voluntad tenemos un problema, para que observemos la voluntad se requiere de un espíritu humano que desee algo, es decir busca resolver un problema, no la verdad, la magia sería solo tecnología.

El arte mágico

En el archipiélago de Chiloé aún se llama artistas a quienes practican la brujería, como se hacía antiguamente en el viejo mundo. La mayoría de los practicantes se sienten cómodos con esta clasificación pues sitúa a la Magia en el plano emocional, de aquello que se siente, además es mucho más fácil procesar una danza o una performance que un ritual mágico.

En un momento crítico de la evolución social, la humanidad comenzó a crear artefactos, esa roca ya no era solo una roca, cumplía una función, resolvía un problema. El artefacto no tiene sentido por si mismo, su razón de ser depende de un objetivo que va más allá del artefacto. Por ejemplo, el inodoro no tiene nada que ver con tus procesos digestivos, los que están determinados por tu sistema gástrico y lo que le echaste adentro, la razón de ser del inodoro es solo deshacerse de los desperdicios.

A diferencia de los artefactos la obra de arte se entiende solo desde ella, no requiere de referentes externos, todo lo que necesita para ser obra de arte está en ella misma, está ahí solo para ser experimentada, es dueña de su razón de ser, no resuelve un problema para un objetivo mayor. Hubo un tiempo en que diferenciar el arte no era difícil, lo artístico era lo bello y punto, hasta que un artista puso un inodoro en el museo hace un siglo, desde entonces el criterio estético quedó invalidado, la belleza estética dejó de ser requisito para entrar a la galería del arte.

Si el acto mágico, como arte, debe ser un fin en sí mismo, no podría tener otras intenciones más allá de la representación del ritual. Al igual que en el caso de la ciencia, incluir a la voluntad en la ecuación nos pone el pie forzado del imperativo por resultados, entonces la magia se hace incompatible con el arte.

El sistema mágico

Partamos de la comprensión de que la Magia es un fenómeno social (en ninguno de los casos documentados de niños salvajes se ha encontrado indicios de pensamiento metafísico, en soledad la Magia no se manifiesta), el elemento constitutivo de la realidad social no son las personas, son las comunicaciones, todas ellas, cuya existencia es independiente de quienes las emiten o quienes las perciben, está entre ambos. De la misma forma que nuestra flora intestinal es crítica para mantenernos vivo, pero es independiente de nuestra identidad, si bien están acoplados estructuralmente, la sociedad y las personas son cosas distintas, al igual que los magos y la Magia.

En la realidad observamos la diferenciación de sistemas que se han estructurado a lo largo de la evolución social para la resolución de problemas específicos lo que determina su función: el sistema económico resuelve (mal o bien, pero resuelve) la distribución de bienes escasos, el sistema político resuelve (ídem) la toma de decisiones de carácter colectivo, el sistema judicial resuelve los conflictos según la ley, etc. desde este punto de observación más que preguntarnos qué es la magia, nos preguntamos cuál es su función.

Para ello, identifiquemos las condiciones de emergencia del fenómeno mágico. Para que alguien tome decisión de recurrir a la magia, debe primero haber observado un límite que separa el área de la realidad que puede influir según su voluntad, de aquella que que es indiferente a nuestras expectativas.

Si busco conocimiento puedo buscar en internet, ir a la biblioteca, buscar gente que sepa, etc., cualquiera de esos métodos es más seguro y efectivo. Solo cuando el conocimiento anhelado se observa como imposible de conseguir por otros medios se recurre, por ejemplo, al trabajo con entidades para obtenerlo. Viéndolo desde el otro lado, si tengo deseos de usar el inodoro, no pienso en hacer Magia, solo en levantarme para ir al baño, la Magia emerge en el momento que la evacuación se torna en urgencia y el baño se encuentra ocupado hace largo tiempo.

El mago que busca la iluminación, se esfuerza en el estudio los libros sagrados, ya que solo mediante la palabra del ser divino conseguirá la salvación. El chamán que ejecuta la danza de la lluvia lo hace por que no hay otro modo de salvar las cosechas. El amante recurre a las pócimas cuando se ve imposibilitado de convencer al objeto de sus sentimientos para que le corresponda emocionalmente. Quien recurre a la muñeca vudú es porque no ve posible otra forma de venganza. Quién levanta sus defensas mágicas lo hace porque observa la posibilidad del peligro invisible que le asecha. Quién evoca un demonio, lo hace porque no hay otra forma de acceder a una determinada experiencia, ya sea de saber o poder.

A partir de aquí podemos aventurar una definición que al mismo tiempo distinga, diferenciándola del resto de los fenómenos, y que describa su función: La Magia es el sistema que nos permite gestionar la parte de la realidad que observamos fuera de los límites de nuestro ámbito de influencia.

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