Magia

Reflexión Sobre la Creencia en las Creencias

Escrito por Darwin Gallardo.

Todos creemos saber muchas cosas, pero ante el descubrimiento de la equivocación nos damos cuenta que era solo algo en lo que creíamos sin motivo coherente, es entonces cuando nos preguntamos por qué no reflexionamos antes sobre lo que creíamos saber.

“Yo creo” debe ser una de las formas más habituales en que se expresan argumentos en los debates sobre temas referidos a la Magia, pero son pocos los que se detienen a reflexionar sobre el mensaje latente tras esas palabras.

Creer es establecer una relación causal entre dos elementos arbitrarios sin más explicación que la propia creencia, a pesar de lo cual se la considera innegable e irrefutable, por lo que se censura toda reflexión sobre ella, en el peor de los casos, escudándose en el respeto a las creencias.

Cuando observamos una creencia, siempre estamos frente a una relación causal, ya sea si creo en que dios creó el mundo o crea que mañana va a llover, sin embargo, si realmente supiéramos alguna de estas cosas diríamos, por ejemplo: “yo sé que mañana va llover”, aunque solo el tiempo dirá si era una creencia o un saber, es decir que cada vez que afirmamos creer en algo, decimos a la vez que es algo que no sabemos.

Toda relación causal, creencia o saber, es arbitraria, ya que todo fenómeno observado tiene una infinidad de causas observables que a su vez generaron incontables efectos además del que observamos. Si yo no hubiese escrito este texto tú no estarías viviendo en este momento la experiencia de leerlo, sin embargo, si mis padres no se hubiesen conocido o tú fueras ciego, tampoco estarías viviendo esta experiencia.

Cuando entro a una habitación a oscuras inmediatamente busco el interruptor de la luz, no reflexiono sobre cuál es la mejor forma de iluminar la habitación o acerca del fenómeno eléctrico y su potencial lumínico, simplemente lo hago porque creo que va a ocurrir, a pesar de que podría estar mala la ampolleta. Incluso cuando sabemos que no hay electricidad, tendemos a activar el interruptor, porque la costumbre lo ha estructurado como parte de la realidad.

La creencia opera en la comunicación como un reductor de complejidad irreflexivo para procesar el lado desconocido de la realidad, ya sea el origen del mundo o el tiempo que hará mañana, generando una división entre las cosas que “yo sé” y las cosas que “yo creo”, por lo tanto cada vez que afirmamos creer en algo lo estamos negando, ya que también afirmamos con ello que la única forma de validarlo es anulando la reflexión.

El fenómeno de la reflexión es una propiedad que emerge cuando un sistema observa la forma en que él mismo observa el mundo. Para que un sistema pueda observarse a sí mismo debe adoptar una posición de observación distinta, es decir que debe desacoplarse de las explicaciones que tiene sobre su propia forma de observar el fenómeno sobre el que reflexiona, de lo contrario estaría simplemente reproduciendo la forma de observar sin reflexión.

Antes de terminar, cabe acotar que si bien el sistema científico es reflexivo, la creencia en su validez absoluta no lo es. Depositar nuestra fe en la ciencia sin entenderla es una relación causal tan arbitraria como cualquiera, ya que la verdad científica es un medio que solo se reproduce dentro de la dinámica de reproducción estructural del sistema ciencia, fuera de su nicho ecológico pierde su sentido quedando al mismo nivel que la religión o los mitos.

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